De preferencia que padezca de múltiples desórdenes mentales, pues nada es más placentero en esta vida que el volar acompañado, a tener que enseñar a volar a quien no sabe que tiene alas.
Que sea alta o baja, blanca o morena, delgada o robusta, ángel o diabla, muchacha o señora, no interesa, ya que soy hábil observador en descubrir la belleza en los más ínfimos detalles: los cientos de gestos para cada situación; las diferentes forma que aletean las manos al hablar; las múltiples melodías que encierra cada sonrisa; y esta costumbre mía de descubrirla cada día más y más hermosa.
Se busca musa, para que habite en los millones de mundos que alguna explosión mayor a la del Big Bang, generó mi cabeza.
Se busca musa, requisito único: “Que esté loca”.
Ya tuve dos anteriores. Una me salvó de mi soledad y la otra me hundió más. Creo que estaban muy cuerdas, o tal vez, tan solo le temían a soñar.
Se busca musa, como recompensa le prometo la eternidad.
Danilo Semp
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